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CARAS Y CARETAS
SUMARIO
Tuto; zig-Zag (prosa) por Eustaquio PelUcer—Por Las
narices (prosa) por Pituitaria—Epigramas (Inéditos}
dfe Figueroa (verso)—Farmacopea casera (prosa) oor
Palpite—Carta de un pintor (verso) por Pincel-
Teatros (prosa) Callban — ]Pobrecito!, (verso) por
FereEuma—¿.í (verso) por F, Y.—Sport||(prosa)
por Pío—Menudencias—Correspondencia particular
«*Espe c táculoa—A vi goe,
Grabad os—Dr. Juan Zorrilla de San Martin—Retrato del
poeta oriental Fi güero a—Invención de la imprenta y
varios intercalados en el texto y avisos por Schütz—
Un duelo é. la americana por Cívico,
Cuando se tuvo conocimiento de que
había estallado una revolución en Bue¬
nos Aires y que, de sus resultas, había
muchos muertos, algunos (vivos) excla¬
maron: «¡Bien por los pueblos dignos!»
otros:«¡ Vivan los argentinos con honra!»
y los mas: «¡A ello ha darlo lugar el Go¬
bierno!»
A mí, sí he de decirles verdad, no se
me ocurrid nada de eso. Recordé que en
la capital vecina tenia un suscritor de
Caras y Caretas y ante la perspectiva
horrible de que hubiera podido sucumbir
bajo el plomo cívico ó gubernista, con
los ojos traspasados por el dolor y el
corazón humedecido por el llanto, digo,
al revés, exclamé; «¡Qué será de los 5
reales correspondientes á la primera
quincena!»
Y no volví á tener tranquilidad, ni un
solo instante, pensando en el importe de
los dos números perdidos por causa de
la revolución.
Mi afán por conocer la suerte que ha¬
bía cabido á mi suscritor,me hizo conce¬
bir ideas que, ahora que estoy sereno,
juzgo lo descabelladas que eran.
Primero suscribí este telegrama:
«Director Caras y Caretas á Presi¬
dente Juárez Bel man ó al que lo sea.
Sírvase decirme si un tal Tolésf'oro Ló¬
pez, ha sido retirado cadáver vía públi¬
ca. Si no hubiera muerto todavía, dígale
que Administración periódico tiene re¬
cibo cincuenta centésimos pendiente co¬
bro. Dé traslado telegrama á Junta re¬
volucionaria para indagar paradero
suscritor. Si averigua existe, dígale no
se mezcle pava nada pronunciamiento y
si lo hace que deje recibo chancelado
con Agente Caras y Caretas .»
Después pensé en el suicidio por into¬
xicación y me bebí un vaso entero de
agua de Santa Lucia.
Luego no me moi'í y aproveché esa
circunstancia para marcharme á Bue¬
nos Aires, que fué lo que supuse mas
práctico.
Iba dispuesto á defender con mi vida,
la muy preciosa de don Telésforo López.
No llevaba armas de fuego, pero lle¬
vaba otra cosa peor.
Me había echado en el bolsillo, con
toda sangre fría los últimos balances del
Banco Nacional, á cuya sola presencia,
esperaba que se murieran de repente
todos los beligerantes, con cantones y
todo.
Que estuve en ei teatro de la revolu¬
ción yó lo saben ustedes.
Lo que ignoi'an es lo que rae costó
dar con mi abonado (que Dios guarde
muchos años, ó ¡>or lo menos torios los
que viva el periódico); pero renuncio á
describirlo porque les causarla espanto
la relación.
Básteles saber que hubo quien me
creyó nacido en Esparta ó en algún
pueblo colindante.
Figúrense que en mi afan de buscarle
por toda la ciudad, aproveché el único
medio de locomoción que había, que
era el de montarse sobre las bombas que
disparaban los cañones de la escuadra.
¡Yasé que lo dudarán ustedes!
Para todo el que me conocía fui á
Buenos Aires con el carácter de corres¬
ponsal de La Razón, y asi se explica que
uno al verme cruzar velozmente la Plaza
Victoria me dijera á voces: — ¡Como
corres . pomaÍ!
No hay nada que haga al hombre tan
abnegado como el cobro de una suma y
la de cincuenta centésimos, en las cir¬
cunstancias actuales, se comprende que
le conduzca áun hombre, decentemente
pobre, hasta el sacrificio.
Ahora,ya estoy convencido de la exis¬
tencia de don Telésforo; lo único que
falta es que rne pague, que todavía no
lo ha hecho.
¡Vayan enterándose de los sinsabo¬
res que proporciona la edición de pe¬
riódicos!
Y todo por el vi! puchero!
¿En qué estaría pensando Dios, cuando
puso estómago á los que tan mal hablan
de emplearlo?
No es por alabar á la Compañía, pero
cuando quieran ustedes saber loquees
un vapor nial servido, hagan lo posible
por tomar pasaje en alguno de los que
tiene La Plateóse.
Primero se acercarán al despachó de
boletos y cuando mas risueño esté el
que los despacha, tendrá la para de un
casero á quien se le adeudan seis meses.
Después le entregarán sieíépésos cumo
siete soles, y si pagan en papó, como
siete sábanas.
Luego, estarán esperando el número
del camarote, hasta que las balijas hayan
rodado el tiempo conveniente por todos
los rincones.
Mas tarde, Ies llamarán para sentarse
á una mesa que tiene unos manteles
muy blancos y unas aceitunas muy
negras, debiendo ser verdes por de¬
recho de raza.
Y á las dos ó tres horas de estar senta¬
dos, cuatro ó cinco camareros de galan¬
tería tan dudosa como la legitimidad de
las aceitunas, circularan por todas par¬
tes presentacloos platos cuyo contenido
solo el cocinero y, cuando mas, Dios,
saben de lo que está compuesto.
Como por el menú de un (lia se sabe
el de todos, voy á deciros el que me sir¬
vieron anteayer en el Eolo:
Un plato manchado ligeramente de
un liquido oscuro, con el nombre su¬
puesto de caldo. A simple vista, el fondo
de la porcelana parecia terso, pero con
el auxilio de unos lentes de teatro se di¬
visaban dos pedacitos de una cosa que
se firmaba en el menú con el seudóni¬
mo de tortuga-
Plato núin. 2—Disco rojo, con in¬
crustaciones blancas, apodadado mor-
tadella.
Su espesor era tan reducido que á
través de él se leía con toda claridad
el sello de La Píateme y hasta un fo¬
lletín de diario, si se hubiese querido.
Plato núra. 3—Trozo informe de una
sustancia amarillenta, granulosa, en to¬
da la superficie, veteada por los lados y
refractaria á la acción del calor y del
cuchillo, circunstancia, esta ultima, que
me impidió reconocer su estructura y
aspecto interior,
Plato núm, 4— Fac-simü de un pas¬
tel ordinario. Metiéndole el cuchillo al
sesgo, levan! é una tapadera de la misma
sustancia, quedando al descubierto una
agrupación de objetos negruzcos que el
paladar mas insensible reconocería por
los residuos de mil comidas.
Entre los objetos que llevaba en sus
entrañas el pastel, hallé uno, durísimo,
de forma redonda y de color blanqueci¬
no. Me le tragué distraídamente y aun
vivo con el recelo de que guardo en el
vientre un boton de calzoncillo.
Plato núm. 5—Lo titulaba cardo el
menú, pero no he visto nunca que se
diera ese nombre al género de tienda.
Al principio creí que era un trozo de
lona de algún velamen viejo, pero, des¬
pués de un detenido examen, deduje que
era un tirante de botin rebozado con
manteca.
Plato núm. 6 —Gallina asada. Me cor¬
respondió una pata, y si tendré des¬
gracia, que me tocó la de una gallina
coja. Aquella pata era de palo, no me
cabe duda. En el primer mordisco casi
pierdo dos dientes de arriba. Una vez,
que se me desprendió del tenedor, cayó
hasta el suelo, con tal desgracia, que
agarró un pié al que se sentaba á mi
lado. Si le hazna daño, que ayer todavía
cojeaba.
Plato núm. 7— Berros . ¿Han visto
ustedes ese ramaje que se pone en los
Nacimientos cuando viene la Noche
Buena?
¿Han visto ustedes esas hojas de trapo
con que las mujeres adornan sus som¬
breros?
Pues todo eso nos comimos en el Eolo
con aceite y vinagre y bajo el título de
berros.
Postres—Pasad por ellos como si lo
hicierais por sobre Ascuas,y tomad el ca¬
mino del camarote á buscar en el repo¬
so un olvido para el hambre.
Antes, tomen el número que no les
dieron al embarcar. Si no estuviera el
comisario en la oficina, búsquenlepor
todo el vapor, que ha de estar, si no se
ha tirado al agua.
Ya entraron en el camarote.
El boton de la luz eléctrica no fun¬
ciona; el de llamar al camarero, tampo¬
co y si por acaso funciona el boton, de
seguro que no funciona el camarero.
¿Y la vela? ¿Dónde estala vela?—pre¬
guntareis?
‘ Y puede que algún marinero os con¬
teste:
—No se usan mas que cuando se inuti¬
liza la máquina y el viento es favorable.
Sobre todas estas cuitas tuve yó, el
juéves por la noche, la de que un jóven
recitase poesías en voz alta cerca de mi
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CARAS Y CARETAS
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camarote y la de c¿ue otro jóven de ins¬
tintos musicales ía emprendiese con el
piano hasta después de las diez.
Por la mañana supe que ambos per¬
turbadores del reposo público, venian
de la revolución.
Ya pensé yó, cuando les oí,que aque¬
llos chicos tenían carácter revolucio¬
nario.
Los salva-vidas en los vapores de La
Píateme tienen su mejor aplicación á
bordo.
* *
Me anuncian que hay bastante origi¬
nal y digo, con el ángel:
Ave María .
Eustaquio Pellicer.
Cada cuál tiene sus monomanías y sus preocupa¬
ciones,
Haj quien juzga de las personas con relación á la
fisonomía, en genera]: dicen que la cara es el espejo
del alma.
Pero 3 como decía Quevedo, fijándose en un aspeó¬
lo del asunto: son tontos todos tos que lo parecen y
gran parte de los que no lo parecen.
Los ojos, según opinan algunas personas, son los
traidores de quien los usa.
Y digo «quien los usa* porque hay individuo que
tiene ojos de adorno, que para nada le sirven.
Mi debilidades la nariz; y no porque llegara tarde
^ reparto, que. Dios no me la aumente, con la que
ten go puedo ofrecer un buen banquete de carne á
bs moscas.
Para mí, la nariz es el documento personal de ma¬
yor fuerza.
Cuando veo á un desnarigado, siento cierta repul¬
an inexplicable,
Esto pudiera ser motivado por odios de dase.
Pero, estudiando concienzudamente las narices de
k humanidad, se ve que no es caprichosa la opinión,
corno lo es la naturaleza.
Hay narices de verano, arremangadas y con dos
ventanas á la calle, que servirían para ventilar un hos-
P EtaI ? cuanto más para ventilar los pulmones del usu¬
fructuario.
Así, suelen ser los que las llevan, particularmente
bs mujeres, muy desahogadas.
Hay narices aleonadas, anchas y aplastaditas, como
11 hubieran sido rematadas con plancha de vapor,
A las personas que disfrutan esta dase de narices
1,0 se 3as puede tratar de cerca, porque viven en olor
? nó de santidad.
Narices de horma torcida vemos algunas, y revelan
sus amos están, por lo menos, en primer curso
e chifladura alarmante.
Eua hermosa nariz, terminada en pelota, que pa-
recp la cabeza de un niño recien nacido, de color
am °ratado y lustrosa, como si estuviera pulimentada,
® s ^dicio de que el propietario viene de buena cepa
yvá. r
No faltan narices como aldabones en puerta de
Ca$a grande.
Narices son estas (ó aquellas) que excitan >á las
señoras embarazadas deseos de morder, y en los va¬
rones vírgenes intenciones de tomarlas con tenazas.
Pertenecen á laclase de cocheros do lujo y de se¬
nadores del país y extranjeros.
Las hay también de cucurucho^ ridiculamente rec¬
tas y largas y terminadas en punta, como los cuernos
naturales.
Son peligrosas, porque llegan antes qne el propie¬
tario á todas partes; lo mismo á la habitación donde
tuurmuran de él los amigos, que á la taza del café y
*1 café de la taza, y á la llama del fósforo antes que
amacopca Casera.
Los dueños de las mencionadas narices, son gene¬
ralmente, hombres tristes, según yó, porque vivon su¬
jetos á tanta pesadumbre.
De la nariz aguileña nada debiera decir, porque
soy parte, esto es: que en cara de mujer* es la nariz
que me seduce.
Verdad es, lo confesaré con el correspondiente ru¬
bor, que en cara de mujer todas las hechuras de na¬
rices me parecen buenas.
No digo que me las comería, porque esto es su¬
cio, pero sí que me gustan, y ustedes perdonen por
la revelación.
La nariz prominente y aguilena, que parece la si¬
lueta de un camello, es de las que ofrecen mayores
desventajas.
En tiempo de invierno, se hielan por el lomo y en
tiempo de verano, como la punta vá tan próxima al
labio superior, sudan y mortifican al propietario limpio.
Un estornudo de semejantes narices es un cañona¬
zo: en aquellas concavidades que sirven de tornavoz
ó de torna estornudo, los ruidos son mas sonoros.
Es naric que no usan mas que los retirados y alguna
señora de la época del rey Don Fernando VIL
Y éc-Us la usan ya por rutina y por conservar
algún recuerdo de la edad de amor.
La nariz que parece un grano, chiquilla, redondi¬
ta y coloradíta, es patrimonio e&dusivo de prestamis¬
tas y vigilantes, y cocheros de alquiler ó para al¬
quilar.
Con lo dicho queda probado, según creo, que hay
algo en la nariz que sirve al observador para deducir
quien es el prójimo.
Siempre A sus órdenes, con un palmo de nariz.
Pituitaria.
EPIGRAMAS
INÉDITOS
Los médicos son enfermedades que coadyuvan á
la muerte de sus enfermos.
La medicina es una farsa,
—Lo mismo saben los facultativos de nuestros pa¬
decimientos, que nosotros mismos.
Estos principios caseros, tan franca y grosera¬
mente formulados, pasan por axiomas para multitud
de personas y familias.
Declarados, por esa porción silvestre de persona-
idades inútiles ó perjudiciales, mejor dicho, ja cien¬
cia y sus representantes, queda estíblecida de hecho
la medicina casera
Los que no quieren arriesgar su preciosa exis¬
tencia, confiando su salud á los médicos, acogen
sin reservas ios preceptos de los curanderos, mé-
mcos amaestrados en libertad, como algunos ca¬
ballos.
La tiranía más insoportable para los tontos, es la
de la ciencia.
De aquí la desamortización de la medicina y de 3a
farmacia, solicitada y practicada por algunos sujetos,
libres de cultura y limpios da enseñanza, aunque nó
da polvo y paja.
El formulario casero contiene sinnúmero de recetas
para curar cuantas enfermedades pueden afligir á la
humanidad.
Contra la jaqueca, cualquiera vecina ó cualquier
vecino, o la cocinera ó el mucamo, recomendarán más
de cincuenta, remedios.
—Baños de todos los pies, bien calientes, con sal
de FIGUEROA
Al nuevo gobernador
llegan á felicitar
tres frailes, y al desmontar
se expresa así el orador:
—*A haceros el cumplimiento
somos enviados íi Usía
tres no mas, porque no había
mas bestias en el conventos
«Ved allí un mano muerta, un para nada,*
dijo uno apostrofando b fray Matías;
pero dióle el buen padre tal trompada,
que las muelas rompiólo y las encías.
Ora ya sabe el tal, por cosa cierta,
si un fraile es mano viva 6 mano muerta.
*
* *
Queriendo poner Patricio
un puesto de carnicero,
trató de saber primero
quien le enseñase el oficio.
—i ¡Hombre!» dljolo un aldeano,
«si lo quieres acertar,
para aprender b carnear
ponte con un cirujano.»
«Napoleón me manda que
os proteja, ¡oh Portugal!»
lacónico un general
dijo; «y yo os protejeré»,
Y lo hizo con tal fineza,
que ya en aquolla nación
dicen: toma protección...,
y se rompen Ja cabeza.
*
Paulina, b quien yo obsecuente
dediqué una poesía
dióme por galantería
un beso, [pero en i a frente!
A mí, dy méritos falto,
aquel beso, claro está,
fué un alto honor.., ¡y ojalá
no hubiese sido tan alto! (1)
(1) Mademoiselle Lyon, artista dramática, di6 un beso
al amor en el proscenio del teatro Solís,—El hecho mo¬
tivó el anterior epigrama.
y mostaza, opina uno.
—Eso es proponerme que me los guise.
—Lo mejor—expuso otro facultativo espontáneo—
es el vitriolo.
-—íQué atrocidad!
Toma Vd. lo que cabe en una cucharita dei
café.....
Primeramente toma V, la cucharilla—rectifica una
facultativa de la vecindad, que no puede consentir
que, por omisión ó desorden en la fórmula de la re¬
ceta, se malogre la cura.
Pues bien—continua el doctor de obra prima,
sin perjuicio de ejercer de criado,—toma V. un par
de cucharad-itas y se la echa en los ojos, y d dolor de
la cabeza desaparece instantáneamente.
los ojos también—piensa el paciente si con¬
serva algo de entendimiento.
—Contra los sabañones, nada como e] aceite hir¬
viendo
Que sufre un niño el sarampión; pues, según los
médicos y doctoras caseros, es indispensable tener
al nene durante dos meses envuelto en mantas, y de
cuarto en cuarto de hora, propinarle media copa de
coñac, para que entre en reacción.
Que padece del estómago algún vecino...
—Hombre—le dice la patrón a T —¿porqué no toma
Vd, leche de yeguas á todo paito?
—¿Ha probado V. el Leroy?
—No, señor.
—Pues, mire usted, en mi casa no ha entrado un
médico hace muchos años, y en cuanto cae enferma
alguna persona de la familia, que son pocas.,..
—¿Las personas?
—Las que caen enfermas.
—¡Ah!
Ya se sabe, Leroy: ¿que mi señora se siente
acatarrada} vomitivo y purgante Leroy: ¿qne mi suegra
se siente molesta de los juanitos.,.. digo de los jua¬
netes? pues Leroy.
—¿Y se conservan ustedes bien?
—Han muerto siete; pero i los que quedan no
les parte un rayo.
Contra el hipo, que suele molestar á los niños en
la lactancia, según la ciencia casera, el mejor remedio
es un susto
© Biblioteca Nacional de España
UN DUELO A LA AMERICANA
(CUENTO I)E ACTUALIDAD)
Enviado por nuestro Corresponsal en Buenos Aires
Sír James Wull T habitante en New York, 23 gfreel, Í4
haus r tropezó con Sír Povrer, habitante en la misma
calle dos casas mas arriba.
Y como teníala resentimientos personales, el tropezón
fui causa de que so vinieran á las inands.
Lnterriniei on los amigos y qut?dd concertado un doc¬
io, A rifle, en el dosque de lingson, h 2 millas de Ja po¬
blación.
Sir Jame*, cansado de avanzar, se detuvo A medí tai-
una táctica de ataque y comprendió que lo mejor era
ocultarse y estar A la áspera, hasta que el enemigo se
presentara.
Entretanto *ir Power, seguía dando vueltas hasta que
relie^ionc que lo mas conveníenr* era esperar aga¬
zapado.
Al di a. siguiente, á las $ en punto de la mañana, Sír
James YVuli penetraba eo ei bosque, por la parte Su¬
doeste, á la ves que Sír Power to hacía por la pai te Nor¬
deste. _ _
Al cabo de dos dina, Sir James se iba quedando eitre<
ruad amen te flaco.
Sir James, poniendo en práctica m idea tomó así en ( o
en un sitio seguro.
Y lo propio hizo Sir Power
Y Sii' Power ]no digo nada!
Y 1 los t años, esto solo quedaba de 3ir James Wall,
habitante en Kew-York 33 Street 34 haus.
Y esto es lo que quedaba de Sír Power, vecino de la
misma calle dos casas mas arriba.
© Biblioteca Nacional de España
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COSAS TRISTES
A LOS CAÍDOS POR LA BUENA CAUSA!
© Biblioteca Nacional de España
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I-—El buen vieja. Uiíti^mbcrg y su preciosa sobrina Lta, ¡2—., .él trovador GoüYMm que, al augmentarse su dulce 3—, -. yen grabar, sobre ,j l bateo ^ [tt-p poco antes ocu-
lOuían iresco en su jardín, vigilados de cerra pin dueüo, ae rnLEetjene en en tonal 1 dulcen endechas... para, cJ nombre idolatrad*), y un tv razón herido, sún-
td pretendiunu» de la niña,.. bolo elocuente de su pasión.
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^ • s, -V _/■•'' ■?
X;; X,"7 -
77 1 : ,
V ¡1
wVs. .
4—Enamorado de ¡m obra, acude h Jásemelas dd ^.. .cuando se vé obligado á ocultar su elocueme e—.., quien, teniendo málas pulgas, y sospechando de
árbol cercano, para añadirle el atractivo de un hermoso grabado, Eéntiítdose encima, al ver que se aproxima de las Intenciones dei amartelado galan, 1c derriba i mo¬
co lo r de sangre... nuevo el vi eje íiutteniberg.,, jirones y le obliga á caer sobre sus eternos papelee.
7—.. GotlVido deja en ellos, con la parte posterior dé
sus ealüS.s, la indiscreta reproducción de su obra. Una
idea gema] atraviesa el cerebro de GucXemberg.,.
8—y lomando en brazos al pobre poeta, comienza i
estampar—(apesar de sus gritos y protestas}—la primara
edieion que baya salido de prensa humana ...
S“.y habiendo alcanzado por fin el ideal soñado,
concede ia mano de su sobrina al enamorado jdven,
para ateuuarun tanto los naturales sufrimientos de su
alma dolorida»
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22
CARAS Y CARETAS
O muere el angelito, ó pierde el hipo definid-
vamente.
Otro remedio; arrancar un pellizco de pelo de una
de las bayetas (que ha de ser amarilla) en que está
envuelto el chiquitín; humedecerle con saliva natu¬
ral de persona adulta, y pegarle en la frente del
chiquillo.
Para curar las anginas, no hay específico que pueda
igualarse al agua que resulta después de lavar en ella
la ropa sucia: un cuartillo de hora en hora, y adiós
anginas, y estómago y todo.
Contra la bilis, leche de vacas para casa de los
padres.
Para concluir con los dolores reumáticos, friccio¬
nes con un gato de Angola en la parte dolorida,
He conocido á un sujeto que, para curarse de icte¬
ricia, se arrojó desde un piso segundo á la calle, por
recomendación de un vecino, á quien debía unos
pesos.—Lo que necesita usted, es una emoción—le
Para mi no alumbra el
tros teatros. Descuella tanto en el vaudcviUe
ligero, chispeante, frívolo, como en la comedia
de costumbres, de corte correcto y do factura
fina. Su talento de interpretación abarca todos
los géneros, y triunfa con tanta facilidad en
las obras de Moliere, como en las de Sardou, <5
como en las de Millaud, Meilhac y Ilennequín,
¿No lian visto ustedes fi h gran actriz en La
fmime á papa? Pues no han visto cosa buena,
lY en Lili/ ¿Tampoco? Pues entonces, hagan
de cuenta que no lian visto nada. La Judie en
Lili' i¡ ni y a que ca, como dicen en una opere¬
ta de cuyo nombro no puedo acordarme en este
momento.
Esto ha sido la semana de los beneficios, tan¬
to en yolis¡ como en ul Políteama, pero sin bene¬
ficio para nadie. La Leader no tuvo mas que
medio teatro y la Svicher no ha sido mas feliz,
E>tn ultima ganó aplausos justicieros en Linda'
y se reveló como virtuosa notable ejecutando
un Ie'uzü de concierto, ¿en qué Creerán ustedes?
¿En el Tioloncello!!
La Condé también ha tenido su función de
gala, con Carmen , la obra maestra de Bizet.
Por cierto que quien dió beneficio en la obra
fuá el tenor, que mereció verdaderas ova¬
ciones de carcajadas durante toda la noche*
El resto de la compañía no se mostró á la al¬
tura de la pieza. ¡Qué se había de mostrar! Esté,
haciendo mucha falta en la compañía la batuta
mágica del maestro Pomé !
C alisa Sí.
sin tu mirar que me a
Mas müstio estoy que una
y parezco un
pues que no salgo de
En mi tierno
el cariño siempre
que es volcan en
Del hierro de tu
soy perpetuo
Y el paciente se arrojó á la calle,
Pero con tan buena suerte, que en lugar de estre¬
llarse, como tenía merecido* cayó sobre un pobre
hombre y quedó montado.
El infeliz transeúnte quedó desarmado; durante
muchos años vivió en movimiento continuo; parecía
uno de esos muñecos que bailan cuando les tiran de
un hilo.
El de la ictericia se curó.
Así es que, en vista de su ejemplo, cuando vé á
cualquier enfermo, postrado en cama, le recomienda:
—No sea V. tonto; despida al médico y tírese á la
calle, yó respondo.
Palhte.
no muestras en la
de maza
me he de convertir en
he de morder como un
No me hostigues mas, iu
estrella, sol. ó
—No te puedo olvidar, Pepe querido;
tu muerte me ha causado tal quebranto,
que hoy se encuentra mi pecho dolorido
vertiendo sin cesar copioso llanto;
nunca podré olvidar lo que me amabas;
tú eras el dulce encanto de mis días,
¡Cuántas veces mi nombre pronunciabas!
¡Y cuántas en mi falda te dormías!
No puedo conformarme con mi suerte;
mi dolor ha de ser inextinguible;
el recuerdo que en mí deja tu muerte,
jamás se hade borrar; es imposible,
nunca te olvidaré.
—Diga señora,
y usted perdonará si me permito,
¿era un hijo tal vez, el que usted llora?
—No, señor; era un loro muy bonito,
Pere zurria.
Mi querida Doro
Extrañarás que te es
hecho un
después de nuestra
por ei hombre de Ja
que me corto.
colgándome de un
ó recurriendo a)
Pero Amor tan me su
que perdón, humilde, imp
y vengo por ta
mas veloz que una
i decirte que te ad
al veneno ó á la
Pincel
Porque lloras Asunción,
si te quiero
con un amor verdadero
y en tí pienso á todas horas?
¿Por qué lloras?
¿Por qué ese afau lastimero?
¿Por qué viertes ese llanto
de amargura?
¿Tienes celos, por ventura?
¿Piensas que te quiero poco?
¿No estoy loco
por tu encanto y tu hermosura?
¿No te he dado de cariño
muchas pruebas?
¡Y ese par dé botas nuevas?
¿Y esas ligas tan preciosas?
¿Y otras cosas
que te compré y qne aún las llevas?
Flaco como un
La semana no puede haber sido mas desas¬
trosa para las empresas de tea tres. Los sucesos
de Buenos Aíres han influido sensiblemente en
la entrada de boletería, y los artistas se han
visto obligados á trabajar solo para las buta¬
cas vacías y las luces del gás.
Ha sido una lástima, en verdad, que no haya
asistido mayor concurrencia ñ Solis, en esta
última semana de la Judie y Coquelin, La emi¬
nente actriz so ha conquistado al público y lo
maneja como íi un niño. Lo engatusa con una
mirada, lo entusiasma con una sonrisa, y con
un par de sus notas dulces y afinadas, lo trans¬
porta hasta el delirio.
También ¿corno lió? Es la Judie la artista mas
completa que baya pisado el escenario de nues-
que ya rr
tomando
porque no te ven mu
He perdido hasta el
¡mi existencia es solé un
de espinas, cardos y
© Biblioteca Nacional de España
CARAS y CARETAS
23
¿Por qué estás triste, Asunción?
¿Por qué lloras
cuándo dices que me adoras?
¿Acaso ¡ingrata! has creído
quo te olvido?
¿Acaso mi amor ignoras?
¿Será que algún imprudente
te diría
que á una antigua amiga mía
le di la otra noche un beso?
¿Es por eso?
¡Pues vaya una tontería!
Espero que no te v&3 r as
á ofender.
¿Que he besado á otra mujer
con amorosa ansiedad!
;Es verdad!
Y eso qué tiene que ver?
F. Y,
Las carreras anunciadas para hoy, han sido
suspendidas,
Y esta vez no ha tenido la culpa el tiempo,
que se ha portado como un santo durante la
semana, no lloviendo sinó á ratos perdidos, no
relampagueando sinó de tardo en tarde, conce-
diendo siquiera un par de dias medianamente
bellos. Lo que es esta semana, el tiempo, ese
ñiño loco y voluntarioso que tan pronto ríe
llora, ha merecido un premio por su
buena comportacion. i
¿Cómo, pues, se han suspendido las carreras?
Jockey Club lo ha dispuesto así, ¿Porqué?
Bs esto lo que no sé oí me esplico. La suspensión
Perjudica á mas de cuatro, y la circunstancia
de estar pesada la pista no es bastante para
justiñc&r eso perjuicio.
No habiendo hoy carreras, escuso hacer los
Pronósticos acostumbrados, que postergo hasta
e l domingo próximo, tomándome una semana
de tiempo para brujulear un poco en el Premio
Sarandí é informarme sobre el estado de Ex-
^oor, Buricayupí, Yoluhilis, Guerrillero, Gór-
y Recuerdo, que medirán sus fuerzas en
Gsa espléndida carrera.
Bn los otros premios podría pronosticar desde
por que no pueden sor mas claros, en mi con¬
ato, Kléber y Twin ganarán las carreras en
están apuntados. En cuanto á la carrera
saltos, será probablemente de Osmunda,
Iaa s qne práctica en eso de saltar barreras y
Ve &cer obstáculos.
£>e la fiesta hípica del pasado Domingo, poco
te bgo quo decir á ustedes. Fué una fiesta
'fiüftibre á pesar del interés que ofrecía el pro-
BPaiua. Se jugó poco, sin entusiasmo; la gen-
s $ hallaba mústia y preocupada con el entri¬
pado de los asuntos de Buenos Aires.—Y para
incluir de aguar la fiesta, cayó una lluvia
apretada y fuerte que obligó á la concurren-
c ^ a á desalojar el Hipódromo,
Bas dos últimas carreras «o largaron bajo un
^hacera formidable, y tal vez debido á oso re¬
ataron dos enormes batatazos. Aventurero
venció fácil á Solitario, y Niño derrotó á Jon-
^uil, que era gran favorito en los 1,400 metros,
Muiles ganó el premio clásico, y en los dos
Primeros el Stud Charrúa mostró las uñas con
Nellio y Murat, que obtuvieron dos triunfos
s iñ esfuerzo alguno.
Esto es lo poco que tengo que relatar por hoy,
■"Para ei próximo domingo he de pronosticar
Concienzudamente y con arreglo á preciosas
informaciones. Una adivinadora, amiga mia,
me tiene prometido el vaticinio exacto en la
carrera grande,
¡Con que, señores, aprontar los bolsillos para
embolsar las ganancias!
Con este número, damos de Mapa á nuestros
suscritores un grabado alegórico de los sucesos
do Buenos Aires,
El menos entendido verá que Schütz ha sa¬
bido intepretar el asunto, de una manera habi¬
lísima.
Caras y Caretas se complace en dedicar este >
humilde recuerdo á los vencidos.
Y digan ustedes ahora, que no nos desvivi¬
mos por tener contentos á los que nos favore¬
cen con el pesito de la suscricion.
*
• *
¡Una noticia importante!
[¡Una importante noticia!!
Han empezado á regir
las esperadas tarifas
de los carruajes de plaza
á que aludí el otro dia.
Ya dije y ó que la -Junta,
en dándole iniciativas
y un par de siglos de plazo,
no hay cosa que no consiga.
4
m *
De la revolución;
Diálogo entre dos cívicos que estaban en el
Parque.*, de Palermo:
—Yó, de un solo tiro, inutilicé cinco bom¬
beros.
—¿Con ametralladora?
—No, señor, con mi fusil.
—¿Estás hablando en andaluz?
—No tal—te explicaré cómo:—Los cinco bom¬
beros estaban en fila, uno tras de otro, arri¬
mados ti una pared,—Yó, desde mi cantón, los
diviso, y bonitamente, por entre dos sacos de
garbanzos, apunto, disparo, y lo pego al pri¬
mer bombero en la frente, haciéndolo volar el
casco,—El casco dá en las narices dul de atrás,
y se las aplasta,—Al dolor se lleva las manos á
la cara, y al levantar el brazo, le hundo el codo
al de atrás en un ojo.—Retrocede este, y al ha¬
cerlo, le dá un feroz culatazo en la boca del es¬
tómago al cuarto, quien, trastabille a rulo, le
planta el taco de la bota al quinto sobre oí
mas prominente de sus callos,—De manera que,
con mi solo balazo, quedó un bombero con la
frente agujereada, otra con las ñatas aplasta¬
das, otro con ei ojo reventado, otro desmayado
del culatazo y el último en un pió Lomo una
grulla, viendo estrellas,
—Pues todavía falta un bombero en tu cuenta.
—¿Cuál?
—Tú mismo. ¿Quién mas bombero que tú,
después de la bomba que me Iras soltado?
—Capitán, ¿ha comido su gente?
—Sí, señor Coronel, acaba de desayunarse
con media barricada.
—¿Cómo es eso?
—Como que mis soldados se han almorzado
dos bolsas de arroz y una de porotos, de las que
formaban el parapeto.
—Ayudante, vaya Y. á averiguar imnedia-
mente qué tiroteo es ese que se oye en la es¬
quina de La valle y Artes y pregunte al jefe
del cautou si necesita refuerzos.
(El ayudante, de regreso):
—Coronel, el fuego graneado de] cantón era
en procura de víveres.
—¿Cómo?
—Sí, señor; los soldados tiraban á una ban¬
dada do palomas que pasaba.
—Yo he estado en cantón tres di as seguidos.
—No sea usted embustero—No ha estado ni
un solo minuto.
— Atrevido, insolente! Se atreve usted á des¬
mentirme así, cara ácara?
—Sí, señor, me atrevo, porque yo vivo á los
fondos de la casa dé usted, y le he visto, du¬
rante esos tres días que dice usted haber esta¬
do en cantón, en zapatillas y robe de chambre ,
sin atreverse ni á asomar las narices á i a puerta.
—¿Y quién le dice á usted que yo me refiero
á los dias de la revolución? Yo he estado en Can¬
tón durante tres dias... cuando hice el viaje
al Asia.
—Pues para semejante salida puedo usted
irso de nuevo á la gran... China!
Un nuevo procedimiento
para extinguir la langosta,
se ha ensayado, según dicen,
recientemente en Europa.
—¡ Vaya por Dios!— (dirá el bicho
ante noticia tan gorda)—
yá ni vivir puede uno
sin aguantar ciertas cosasI
*
A la casa editora Vázquez Cores, Dorna leche
y Roye i, debemos los epigramas inéditos de
Figueroa que ván en otro lugar.
Pertenecen al segundo tomo de la Antología
Epigramática quo en estos dias verá la luz.
Agradecemos el envió.
CORRESPONDENCIA PARTICULAR
Sr. Don Manuel Tubíno—Florida—Anotadas las sus-
cricfonés, y mucJias gracias. Pe rae ve re Yd. que ser i
para bien cíe todos.
Sree. O bes García linos.—Paso de los Toros—He en¬
riado Loa diez números que pidieron do aumento, i A
asta paso la vida es un soplo!
Capirote— Montevideo—t Porque tanta modestia* jSl
sabemos que es Vd. de noble alcurnia! De capirote, hom¬
bre, de capirote!
Agapíto Col y i^cr—Montevídeo—Gracias por loa
benévolos concepto», pero no sirve. Cuando sepa Vd
medir versos, hablaremos. Además, es nn tanto ofensiva
tu composición, para mis colegas.
Ptrrten ton —Mon te video-* ¡No sea usted chancho y
dispense la paiabral Aquí se hace literatura y no por-
nografial
Srea. Fons y Ca.—Rivera—La snscrieion es en papel
del Banco Nacional. Vean ustedes sí soy generoso!
Sr. Emilio Braga—Guadal upe—Se fe acepta con mu¬
cho gusto como agente, y de lioy mas trabajar en
paz por los intereses del periódico»,
Sr. Antonio M. Gimena-Rocha—Se mandaron los nú¬
meros pedidos, y quedamos á usted agradecidos.
Sr. Luis Parea—San Josd—Tá están en viaje los nú¬
meros. Queda usted oficial mente—conceptuado como
agente.
Sr, Luís Cnrbeío—MIñas—Se mandaron loe números.
Sr. Juan Hernández—ñuiaüno—GraoUa, Anoto lo»
suscrito res.
(EMPRESA DÍ/CCl)
Compañía francesa, dlnijida por b ) célsbrs artista CwjucUn
Beneficio Re Coqyieliii
Le depit amenreni-Mtin knefiee--La cordü sensible
(EMPRESA CB3ARI Y LALLONl)
■ w
& vi
Gran Compaftia áfrica Italiana
La ópera en 4 actos del maestro Ver di,
Beneficio del pri mer tenor
Üiúzaro Oííaviani
-A.IDA
© Biblioteca Nacional de España
£5 de Mayo espina ííáRitrM*
SARAWDl 34-7
Hace calcado ¿ síedMa,
¿l unos precio s muy barato s,
y ea la casa preferida,
por ser la mejor surtida
en botines y zapatos.
Su martillo ha demostrado
que, de todos los que hay,
es, el ma.y afortunado,
pues con di lia rematado
la mitad del Uruguay,
Si te dice ti el bebedor
que en la casa de Orejuela
no existe el vino mejor,
le puedas decir, lector,
que se lo cuente & su abuela
Para hacer un buen regalo
Yéte á ¡Síenra sin dudar,
porque Slunra, en su Bassar,
nunca tuvo nada malo.
Fotografié inglesa
Peluquería
18 UK JUPIO JJOM,. b
Nadie a pelar le aventaja,
y afeitando es tac artista,
que al íilo de su navaja
ao hay pelo que se resista.
Rincón 176
Fotografía especia i,
en que se cdpia á la gente,
tan perfectismiameute,
que parece natural.
j Uruguay 176 ]
Ks un medico especial,
de quien diría cualquiera *
que hi\ encontr ado ía manera
de hacer al hombre inmortal.
ZabnEíi 154
Llevd el martillo á. Maeso,
en campaña provechosa
y no les digo otra cosa,
porque es bastante con eso,
Empresa de Encftmjondas
CSERITO 207
La Empresa que te presento
te ruego; lector, que atiendas,
porque hace las encomie o das
con la rapidez del viento.
Misiones 11B
¡Enseña el plano tan bien
!y la música tan pronto,
que eu tres meses al mas tonto,
le convierte en FubUten*
NAIVÍBA
-j jiBisniró
Al TÜP) -NAMSA
fjumf
ifr® 1 '*!
25 tíG Maya 370
Pastelee y confitura
y dulces de los mejores;
en esta casa, señores,
es todo vida y dulzura*
' fio imítelo ti 257
con poco que quiera usté,
desalojar el bolsillo,
se dá fácilmente el brillo
de no caminar k pid*
£5 de Majo £00
Heflejanccn tanto brío,
y lanzan tan buena luz,
que trastornar! el semio.
como dijo un andaluz.
Hincón 28G
Las hago tan españolas,
y con tan buena* maderas,
que acompañan ellas solas
para cantar peten&'as*
Treinta y Tres 215
El que lije La Industrial
en, como saben, señores,
el Capitán General,
de nuestros rematadores.
Ibicuy £57
Remata indistintamente,
todo io que el gremio abraza,
pero muy especialmente,
los anímales da raza.
Asunción ( Aguada )
Me comprometo á probar
que mejor que esta cerveza
ño la ha tomado Su Alteza,
el Príncipe de Bismar.
Bultos Aires frente á Soli&
Nunca dijerir podrít
con facilidad usté,
sino toma del cafe
que sirvo el TupLNambá.
Bacacay 7
Se pueden lograr tres fines
eu esta casa, lector:
beber bisa, fumar mejor,
y lustraras ios botines.
Dentistas NüiienmerieEtiw
CÁHAttAS 153
Gracia* i los especiales
estudios de Prince é HiH,
pueden comer mas de in l (
con sus dientes naturales.
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